¿Cómo se vinculan sociedad y producción de conocimientos?

“La mente científica no trata de dar respuestas correctas como de plantear las preguntas correctas”. Claude Lévy-Strauss 

Actualmente vivimos en lo que muchos especialistas han llamado: la sociedad del conocimiento. Si hacemos un poco de historia veremos que, en alguna medida, todas las sociedades han sido sociedades del conocimiento, ya que éste fue casi siempre el recurso fundamental en la organización del poder, la riqueza y la calidad de vida en cualquier época.

Lo que resulta característico de nuestra sociedad es el hecho de que la produc- ción y generación de conocimiento y el procesamiento de información disponen de una base tecnológica de nuevo tipo que permite que esa información y ese conocimiento se difundan y procesen en tiempo real a escala planetaria en el conjunto de los procesos que constituyen la actividad humana (Castells, 2000).

Partimos del supuesto que no es lo mismo el conocimiento propio de la pseudociencia, ni el surgido de la experiencia personal, que el conocimiento de un científico. Esto nos lleva a pensar que la noción de conocimiento no es unívoca y es necesario precisar que cuando se habla de la sociedad del conocimiento estamos entendiendo que es un tipo de sociedad en la cual la creación de nuevos conocimientos a través de diferentes técnicas, es una de las fuentes principales de la riqueza y del bienestar social.

La sociedad del conocimiento viene naturalmente asociada a la sociedad de la información, dado que para poder generar conocimiento es necesario disponer de mecanismos y procedimientos de almacenamiento de información mucho más ágiles y potentes que los que antes estaban disponibles. Si bien continúa siendo importante concurrir a bibliotecas, es importante también que estemos conectados a la Red y a sus principales buscadores.

Hoy decimos que es fundamental la producción de conocimientos, entendiendo por éste no cualquier clase de conocimiento, sino el capaz de demostrar su valor porque realmente supone un mejor dominio de la naturaleza y de la realidad en general, es el conocimiento científico el que se convierte en el paradigma del conocimiento.

 

¿Para qué conocer? ¿Por qué es tan significativo el conocimiento para los alumnos, los docentes y la sociedad hoy? 

En el mundo de hoy lo que diferencia a “los de arriba” de “los de abajo” (sean países o personas) es el acceso al conocimiento. Para algunos, el conocimiento es el factor que más incide en el cambio social y en la producción de riqueza, advirtiendo con asombro y dolor, que muchos (sean países o personas) están excluidos, tanto del acceso a bienes, como al conocimiento.

El conocimiento es la principal fuente de riqueza, el cambio científico-tecno- lógico que impulsa, se transforma en el principal motor del cambio social y el conocimiento se convierte en un nuevo factor de producción que resulta indis- pensable para nuevos cambios y transformaciones.

Hoy reconocemos que el conocimiento no garantiza seguridad, empleo, demo- cracia, calidad de vida, justicia y muchos más anhelos modernos, pero su falta o ausencia trae situaciones lamentables e irreversibles para las sociedades y sus miembros. Sirve de ejemplo a estas relaciones los efectos del volcamiento de petróleo en el Golfo de México, en donde el conocimiento puesto a generar riquezas ha creado el mayor daño ambiental de este siglo con las consecuencias sociales más impensadas en una variedad de comunidades.

En esta sociedad en que nos toca vivir, Internet es el tejido de nuestras vidas. No es futuro, es presente. Internet es un medio, forma parte de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, pero es mucho más que una tecnología. Es un medio de comunicación, de interacción y de organización social, constituye la forma organizativa de nuestras sociedades, representa un nuevo paradigma sociotécnico que constituye en realidad la base material de nuestras vidas y de nuestras formas de relación, de trabajo, de comunicación y poder. Lo que hace Internet es procesar la virtualidad y transformarla en nuestra realidad, construyendo la sociedad red.

Las redes sociales, políticas o culturales son “relaciones” que toman la forma de redes. No es un hecho determinado a priori, sino que, por ser redes, son tejidas, por los usuarios. Son los actores los que la constituyen, el tejido no es independiente de los tejedores. Quiere decir esto que en la construcción de una red no hay ningún plan preconcebido, o una lógica que la preceda, sino que son los actores, al relacionarse, quienes la van configurando.

En una versión tecno-optimista de la sociedad red se la percibe como un pro- yecto de un futuro superador, una utopía a construir apoyándose en las posi- bilidades de Internet, una sociedad masivamente más conectada, con mayor acceso a la formación, con mayor libertad de movimientos, con más libertad de expresión, más urbana, con más tiempo libre, y con más tecnología para crear, mezclar y compartir, un nuevo modelo que redefine conceptos como identidad, pertenencia, ciudadanía, autoridad y poder. 

Para otra versión Internet aparece como instrumento para una evolución de la sociedad, iniciada incluso antes de Internet, constituye la base material y tecno- lógica de la sociedad red, es la infraestructura tecnológica y el medio organizativo que permite el desarrollo de una serie de nuevas formas de relación social, que no tienen su origen en Internet, sino que son fruto de una serie de cambios históricos. 

Desde una perspectiva crítica, se la percibe como una forma de sociedad líquida, caracterizada por la desaparición o el debilitamiento de aquellas estructuras sociales que permiten inscribir el pensamiento, la planificación y la acción en una perspectiva a largo plazo, se la reconoce y se la trata como una matriz de conexiones y desco- nexiones aleatorias y de un número esencialmente infinito de permutaciones posibles. 

Como miembro de la sociedad es importante que aprecies a Internet desde la óptica de tus convicciones. Lo que sí es indiscutible es que los buscadores en Internet te permitirán adentrarte en el conocimiento, satisfacer tus dudas, avan- zar en tu carrera e interactuar con otros, muchas veces sin pensar o reflexionar desde dónde la estamos utilizando.

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