Tú puedes cambiar el mundo…..¡SI!….solo debes mantener la mente abierta a un mágico mundo olvidado tras los años de madurez. Es un don que todos tenemos, pero que pocos usamos porque lo vamos olvidando a medida que crecemos y la realidad no solo nos rodea, si no que nos llena, nos invade despojando eso otro, esa cosa que no sabemos que es, no podemos definirla, explicarla o cuestionarla, pero está ahí.

Tenemos la capacidad de transformar el mundo con solo ponernos a volar. Con solo ponernos a criticar esas percepciones que nos ofrecen y compramos de eso que llamamos realidad. No cambiarás esa realidad hasta no haber cambiado el cristal por donde la miras. Para lograr cambiar le mundo primero debes cambiar tú: tus ojos, tu ubicación desde donde miras, tus juicios con respecto a lo que observas tu actitud frente a lo mucho o lo poco que te llega y fundamentalmente tu forma de actuar y responder a ello.

Ponte en marcha y todo aquello que imaginas llévalo a la práctica, dale vida. Te aseguro dos cosas: 1 tendrás más fracasos que solo dejando que las cosas pasen o siguen su curso; y 2 de seguro triplicarás tus éxitos. Debes arriesgar para ganar, y esos triunfos serán tuyos y de nadie más.

He visto al mundo transformarse hasta en las cosas más pequeñas e insignificantes.

He visto cambiar el mundo porque he visto cambiar personas.

He visto como el ser humano cambia, aprende y modifica su forma de pensar.  Y he visto que lo logran a través de otras personas, de otros “profesores”, ya sean amigos, maestros, padres, tíos, primos, alguien cercano o transitorio, de compañeros, etc. He visto tantas cosas que me pregunto: si se dice que los jóvenes cada vez están peor, ¿de quién es la culpa? ¿De ellos o de sus “profesores”? por la TV responden algunas personas ¿quién le da la TV y lo deja aislado y sometido a sus contenidos sin otra opción ni una mirada de juicio sobre ella o un control sobre lo que se puede o no ver?

He visto como entran a clases al borde de un abismo de lagrimas, y aun siendo recién las 8 de la mañana ya tienen en sus mentes problemas de que preocuparse. Pero así también los he visto irse con rebozando de felicidad, brindándome un abrazo conciliador y agradecido, amnésicos de la realidad, encontrando, aunque sea un instante de respiro a sus temores.

He visto niños sustituir verbalmente a padres o hermanos por profesores o compañeros.

He visto como los más secos páramos de personalidades frías se convertían en húmedos y fértiles pastizales en donde la semilla de mis enseñanzas frutos podía dar.

He visto caras largas convertidas en anchas sonrisas.

He visto como tensas estatuas me saludaban a desgano al entrar a la clase y se despedían vivas y flexibles marionetas de ellas.

He visto cambiar los colores oscuros y monocromáticos de sus ojos por brillosos y radiantes luceros al terminar el juego.

He visto seños fruncidos expresando más de mil palabras de desaliento, odio y rencor cambiados por tan solo una palabra de comprensión, apuntando con sus cejas al cielo en señal de pedir perdón.

He visto como una palmada en la espalda puede ser el empujón de aliento que nunca tuvo para animarse a enfrentar su temor.

He visto abrazos en los que no queda espacio para que quepa el corazón en aquellos sujetos que uno en pocas ocasiones recordó.

He visto frustraciones superadas que los hacen sentir como un campeón, aún en el grado más sencillo de aquella acción.

He visto cambiar una lágrima o una mirada de resignación por un grito de alegría y una sonrisa desbordante.

He visto diluirse la desconfianza y el temor en un mar de autoestima flotando en una valsa que dice es su proa “si puedo”.

He visto peleas, desprecios e intolerancia transformados en lazos de amistad. Donde había diferencias se encontraban escondidas similitudes desconocidas hasta el momento, esas mismas que luego sientan las bases de esa nueva relación.

Y me han sorprendido gestos de nobleza donde los más espinosos bosques no dejaban pasar a nadie.

Y he visto interés y preocupación donde las nubes ocultaban a la vista los rayos del sol.

He visto las más agradecidas acciones en aquellos a los que más uno retó y llamó la atención.

He visto acercarse personas irreconciliables a saludarme cuando el tiempo pasó y al hablar seguir teniendo la misma alma que cuando uno los conoció.

He visto rostros padecientes de hambre partir su tortita y compartirla con uno, con orgullo y  pasión.

He tenido el regalo de poder ver como ni el frio penetrante del invierno, ni la lluvia más fuerte, ni el sofocante calor del sol les quitan las ganas a esos niños de pasar un rato más en la clase con vos.

He visto bondadosos compañeros que invierten su tiempo enseñándoles a otros como lo hago yo.

He visto camaleones mimetizándose con mis hábitos y conductas buscando parecerse a su profesor, vistiendo parecido, hablando, usando y hasta haciendo lo que uno plasmó.

Me he visto cambiar a mi mismo año tras año, quizás no mis planificaciones, pero si mi percepción y mi forma de ser, el ser que me permite transmitir y enseñar, que me permite llegar a los demás y dejar que en mi puedan desembarcar.

Cambia al otro para que puedas cambiar tú.

TIENES, PUEDES Y DEBES CAMBIAR EL MUNDO, tú mundo y el de otros, decidiste ser profesor como yo y eso es más que una PROFESION, ES UNA VOCACION Y TU MISION.

APRENDE A ENSEÑAR Y ENSEÑA A APRENDER, de todo y todos, y la única forma de hacerlo es APRENDIENDO A APRENDER.

 

Saludos a todos los docentes que la luchan todos los días, no bajen los brazos, AFERyS confía en usedes y los acompaña.

 

Mgter. Ruiz, Juan Manuel

CEO and Founder AFERyS

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