En la actualidad existen muchos tipos de cursos a distancia a través de Internet, que van desde los famosos MOOCs (masivos, muchas veces gratuitos y desatendidos) hasta másteres internacionales sincrónicos (+20 docentes, en tiempo real, caros y con fuerte certificación) pasando por cursos mixtos o blended, (algunas instancias presenciales y otras a distancia) cursos con un solo recurso técnologico como Zoom, otros  muchos recursos tecnológicos  y otros con solo un archivo en PDF y una cuenta de correo electrónico para consultas, en fin…

Pero la clasificación generalista que más utilizamos nosotros para dividir dos grandes tipos de cursos es la siguiente:

  • Cursos asincrónicos
  • Cursos sincrónicos

Cursos asincrónicos

Son cursos a distancia que por lo general consisten en una serie de vídeos secuenciados que han sido grabados por un tutor – docente con anterioridad. El alumno los debe reproducir los vídeos en orden para ir avanzando en la profundización de una temática específica.

En algunos casos, los cursos asincrónicos tienen evaluaciones o actividades de corrección automática entre vídeo y vídeo. Si hay tutorías, (la posibilidad de consultar) éstas son asincrónicas y respondidas por un tutor – docente que no confeccionó el material de estudio inicial.

La ventaja principal de los cursos asincrónicos es que realmente puedes ir a tu propio ritmo, en cualquier horario y velocidad de estudio. Esto es posible ya que “no hay nadie del otro lado” esperando tus consultas, o pendiente de lo que haces, de las necesidades que tienes, las dudas, etc.

Características generales:

  • No tienen fecha de inicio o de fin.
  • No tienen un tiempo específico de cursado.
  • Son más económicos.
  • Puedes ir a tu propio ritmo.
  • No hay comunicación en tiempo real.
  • Las evaluaciones son “auto” evaluaciones.
  • Los tutores suelen no ser los autores de los materiales de estudio.

Cursos sincrónicos

Por otro lado, los cursos sincrónicos se parecen más a la capacitación presencial. Los docentes dan sus clases en vivo, en tiempo real, escuchando consultas y probablemente modificando sus propias presentaciones en base al feedback que recibe del alumnado.

También en base a lo que los docentes van escuchando y leyendo de sus alumnos, los mismos contenidos del curso pueden variar año tras año, haciendo que al final de cuentas el curso entero sea maleable a las necesidades de cada cohorte.

En cuanto a las evaluaciones, si bien pueden haber instancias de autoevaluación, en los cursos sincrónicos se realizan trabajos prácticos o proyectos en donde los docentes evalúan y ofrecen una devolución personalizada a cada alumno, tratando de abordar los objetivos que cada uno tiene para con el curso.

Características generales:

  • Tienen una fecha de inicio y de fin.
  • Tienen un límite de tiempo en el cursado.
  • Son más costosos.
  • Como alumno tienes interactividad con los docentes y autores de los materiales.
  • Puedes hasta hacerte amig@ del docente.
  • Tienes trabajos para desarrollar con feedback del docente titular.
  • Puedes “modificar” el material de estudio del curso.
  • Puedes resolver dudas concretas y personales.
  • Puedes escuchar y ver las consultas de tus compañeros en tiempo real.

En AFERyS  experimentamos ambos,  ya que nuestra experiencia al movernos en esta nueva normalidad  hemos detectado que el alumno valora muchísimo la interactividad con el docente  en cualquiera de las acciones, porque en nuestra plataforma siempre hay comunicación.

De hecho, todas nuestras capacitaciones son asincrónicas y algunas (webinars) quedan grabadas para que se puedan disfrutar a su tiempo y forma, también los docentes tienen la ventaja de programar consultas y clases en vivo cuando sean requeridas para profundizar los temas y contar sus experiencias.

Por favor, si conocen más ventajas o desventajas de las capacitaciones sincrónicas o asincrónicas, escríbanme un comentario aquí en la columna derecha para que vaya actualizando este artículo. ¡Gracias!

Las lesiones musculares son el tipo de lesiones más frecuente en un deportista. Por eso, hemos dedicado artículos a la rotura de fibras. También te hemos explicado la importancia del calentamiento para evitarlas y te hemos ofrecido algunas pautas para minimizar el daño. En esta ocasión queremos centrarnos en la elongación muscular o tirón muscular, la lesión de tipo muscular más leve, a priori.

La distensión muscular es el famoso «tirón». Como explica José Carlos Albaladejo, fisioterapeuta de Clínicas Beiman, ocurre cuando el músculo se estira «por encima de sus posibilidades». Suele considerarse el paso previo a una rotura muscular y está considerada una lesión leve. «Es la más benigna de las lesiones musculares», comenta el doctor Sergio Tejero, especialista en Medicina del Deporte y cirugía del tobillo y pie de Clínicas Beiman.

Qué es la elongación muscular

La elongación se produce como resultado de una contracción muscular excéntrica en los dos extremos del músculo. Normalmente ocurre en músculos poliarticulares, como el cuádriceps y los isquiotibiales. La diferencia fundamental con la rotura es que en la elongación la fibra no llega a romperse, o se produce una rotura mínima. «La rotura produce un hematoma, que tarda más en reabsorberse y deja siempre una cicatriz, más grande o más pequeña», explica el doctor. Por el contrario, la elongación no deja cicatriz, de modo que el músculo no pierde funcionalidad.

«Se produce siempre en función de sobrecargas y desequilibrios musculares«, ilustra el doctor. Hay ejemplos muy característicos. Por ejemplo, en una carrera corta: la contracción explosiva del cuádriceps puede producir una elongación excesiva del isquiotibial. En los futbolistas puede producirse al golpear con fuerza el balón, lo que produce un estiramiento brusco de los músculos posteriores del muslo.

El deporte más afectado por la elongación muscular o tirón es precisamente el fútbol. «Generalmente se produce en el isquiotibial», explica el doctor Tejero, «seguido de recto anterior, los aductores y los gemelos».

Cuándo se produce un tirón muscular

La elongación presenta varias características:

  • Ocurre como consecuencia de la actividad física. No aparece en reposo, sino que es consecuencia de una contracción excéntrica un poco más fuerte de lo habitual.
  • Suele aparecer cuando no se han calentado los músculos correctamente.
  • En ocasiones se produce cuando se exige un trabajo explosivo a un músculo previamente fatigado en exceso. Es más frecuente en la primera fase de la temporada, cuando se han realizado pocos entrenamientos, o al final, cuando se acumula la fatiga.
  • Pueden influir factores externos. El caso del calor excesivo, la humedad, una alteración en la alimentación o defectos de hidratación no ayudan.

Los síntomas de la elongación muscular son leves. El dolor suele ser difuso, de modo que es difícil localizar el punto exacto. A diferencia de una rotura muscular, que suele generar una impotencia funcional rápida, la elongación puede permitir practicando deporte, aunque con menor intensidad. «Se nota que ha pasado algo, y a veces no se distingue de una sobrecarga porque no es excesivamente doloroso», abunda Albaladejo.

Cómo prevenir los tirones musculares

La elongación es un tipo de lesión que se puede prevenir en gran medida, siempre que se tengan en cuenta algunas pautas básicas:

  • Realizar trabajo muscular excéntrico. «En cualquier lesión muscular es importante el trabajo de fortalecimiento excéntrico, que hace que mejore la capacidad de flexibilidad y contracción», señala Albaladejo.
  • Prestar atención al reequilibrio muscular. El doctor Tejero comenta que es habitual encontrar deportistas con el cuádriceps y poco isquiotibial, y viceversa. «Ese cociente es muy importante tenerlo equilibrado», alerta.
  • Realizar un buen trabajo de estiramientos dinámicos en la fase de calentamiento. Esto servirá para aumentar la temperatura del cuerpo y el rango de movimiento de los músculos. Estudios recientes parecen indicar que el estiramiento previo al esfuerzo debilita los músculos y los expone más a las lesiones, tal y como te explicamos en este artículo. Por eso, conviene acompañar el estiramiento de un movimiento que caliente la musculatura.
  • Una buena hidratación y una buena dieta. La baja hidratación dificulta el transporte de los minerales, a través de los cuales el cerebro envía los impulsos eléctricos que las células musculares transforman en movimiento. La deshidratación puede provocar espasmos musculares, y estos dar lugar a los temidos calambres o la elongación de las fibras.
  • Evitar el sobreentrenamiento. Especialmente si estás volviendo a la actividad deportiva después de un periodo largo. El sobreentrenamiento se refleja en dolores musculares, porque los músculos necesitan descanso para recuperarse y regenerarse. Las contracturas, los tirones o los calambres pueden estar relacionados con un exceso. También puede llegar a provocar roturas musculares o tendinopatías.

Qué hacer cuando sufres un tirón muscular

Pese a la aparente levedad del tirón muscular, es conveniente parar la práctica deportiva durante algunos días.

El tratamiento puede realizarse en dos fases:

  • Los dos o tres primeros días conviene controlar la inflamación aplicando hielo, en varias sesiones diarias de veinte a treinta minutos. «Los estudios concuerdan en que en los primeros tres días lo que hay que hacer es reposo, hielo, elevación y compresión», señala el doctor. De esta forma, se limita el sangrado de la posible microrrotura, lo que reducirá la cicatriz.
  • En cuanto el dolor lo permita, generalmente a partir del tercer día, se puede pasar a una fase de activación. El objetivo es » activar la circulación, empezar a vascularizar y trabajar el fortalecimiento con una progresión suave y controlada», señala José Carlos Albaladejo. Se puede trabajar también la contracción isométrica. Esto es, la contracción del músculo sin alterar su longitud.

«Bien diagnosticada no debe llevar más de diez días para volver a la actividad habitual», concluye el fisioterapeuta.

Néstor Cenizo